jueves, 15 de enero de 2015

Opinión de los autores sobre los libros electrónicos

Como con todos los cambios generacionales, la digitalización de los documentos literarios, ha traído consigo diferentes posicionamientos, por un lado detractores de este nuevo sistema y por otro defensores del cambio y el progreso. Por ello hemos recogido algunas de las opiniones de autores con obras de referencia en el tema, para hacernos una idea de la tendencia social de los ebooks.

Para Craig Mod se puede hacer una distinción clara entre dos etapas del libro, pre-artefacto y post-artefacto. La primera se caracteriza porque el lector no se involucra en ella, pero sí un grupo reducido de personas que serían el autor, editorial... Lo que da como resultado un elemento material, el libro propiamente dicho, que se encontrará en espacios estáticos y aislados. Por otra parte, la segunda etapa se caracteriza por la poca distancia que queda entre el autor del libro y el lector, lo que da como resultado un elemento intangible, que no opera en espacios aislados y estáticos, es decir, el libro electrónico. Por tanto es un sistema abierto, participativo, de experiencia compartida, que crea comunidad, una comunidad de lectores.

Frederick Kaplan concibe como un error la tendencia social a comparar el libro digital con el analógico, pues sostiene que es una locura comparar dos experiencias de lectura que son distintas. Para él, lo verdaderamente interesante es atender a la evolución general del libro y a las reglas de su uso que se articulan en dos procesos, la mecanización de las reglas de producción y la mecanización de la reglas de uso.

Kaplan sostiene que para el libro son tres los escenarios de evolución. El primer es que los libros “evolucionan en la línea de los sistemas enciclopédico con una estandarización a tres niveles.: formato para describir el contenido según los interfaces de lectura utilizados, semántica en la que los textos e imágenes utilizados se asocian a nudos semánticos bien definidos y mediación de los usos mediante herramientas de Analytics Reading, que permiten pasar los rastros dejados por el lector en el libro”. El segundo escenario que evolucionan “bajo la forma de aplicaciones cerradas de inversivas” y el último, que las obras se convierten en “interfases y estructurantes para acceder al ordenador planetario” (Cordón et al., 2012:28).

Según B. Stein el libro electrónico se seguirá desarrollando hasta conseguir un modelo unificado que el usuario controle forma completa, convirtiéndose por tanto en un user driven media donde el usuario es el que tiene el mando de la situación, no como cuando actúa de producer driven media en otros formatos en los que simplemente se deja llevar (Stein, 2010).

Por su parte, Small y Vorgan argumentan en Cerebro Digital que las mentes jóvenes se desarrollan y perciben la información de forma distinta gracias al uso y desarrollo de las nuevas tecnologías. Entre los aspectos positivos estarían la mejora y facilitación de los procesos de aprendizaje y del desarrollo mental y en contra la consecuencias derivadas del uso de estas técnicas como aislamiento, déficit de atención o hiperactividad. En conclusión, la idea que podemos extraer es que es más difícil leer en una pantalla que en papel.

Para Thierry Baccino es preciso que el cerebro intervenga de forma mayor y diferente cuando la lectura se realiza sobre una pantalla, pero poco a poco se convertirá en un hábito y la lectura en papel correrá el riesgo de provocar en los lectores la misma sensación que nos causan ahora las películas en blanco y negro. Alan Liu se enfoca más a la degradación que estos nuevos formatos pueden provocar en la lectura, surgiendo así dos malos tipos de lectura la visión en túnel y la distracción de los elementos periféricos que rodean al texto en el contexto digital (Cordón et al., 2012:31).

Según Chartier, la digitalización de los contenidos y por ende la lectura digital, es la tercera revolución en el mundo de la escritura después del Codex y de la aparición de la Imprenta (Chartier, 2000).

Por último, para Joaquín Rodríguez existen dos maneras de conocer que lugar ocuparán los ebooks en el futuro, una que comprende “el nuevo contexto educativo donde se inserta la de estas herramientas como apéndices una forma de aprendizaje extendida y móvil, perpetua y prolongada en el tiempo” y la segunda un posición complementaria a la anterior, en la que “la cadena de valor tradicional de la industria del libro se hace añicos y la gestión digital de los flujos de contenidos dará cabida preponderancia esta clase de soportes” (Cordón et al., 2012: 246).

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