miércoles, 14 de enero de 2015

Cambio en los roles de la edición de libros

El auge de los ebooks ha supuesto un gran cambio en el proceso de la edición de los libros. Se ha pasado de un sistema muy estructurado, con un orden de producción fijo y claro en el que figuran autor, editor, distribuidor y lector, a otras posibilidades en las que estos actores dejan de ser tan interdependientes entre sí.

El salto al universo de los libros digitales ha traído consigo ciertas modificaciones, entre ellas una de vital importancia, la facilidad para promocionar una obra a mayor o menor escala a través de Internet y las redes sociales. Este punto ha supuesto que los autores no tengan que contar con editoriales o inversores que le respalden, sino que se convierten en agentes y publicistas de su propio trabajo. Este nuevo concepto cogió fuerza entre 2006 y 2007, con el surgimiento y establecimiento de las librerías online.

Entre las distintas opciones de las que disponen los autores para publicar sus obras electrónicas por sí mismos, la autora Sandra Crucianelli destaca My Ebook, un espacio que permite convertir los documentos en libros interactivos, para el que se genera un enlace que puede leer cualquier persona. Esto en cuanto a la difusión gratuita, ya que sí lo que se busca es es obtener una retribución económica hay herramientas como Lulu, Publica tus Libros o Bubok.

En el proceso de edición de los libros en papel, como no existían las facilidades mencionadas para el marketing y la promoción, las editoriales se concentraban en crear grandes “campañas” para aquellos libros que prometían posicionarse como éxitos de ventas, dejando aparcados al resto ante la imposibilidad de promocionarlos a todos debido a los costes que esto suponía. Sin embargo la digitalización ha roto con esa necesidad de elección, ya que todas las obras en mayor o menor medida pueden ser dadas a conocer por sus propios autores. Es decir. Internet ha jugado un papel crucial en la difusión y promoción de la literatura mundial (Cordón et al., 2012:159).

Los nuevos distribuidores son ahora las plataformas de venta online, que juegan con ventaja al tener mayor acceso a toda la sociedad y ser más cómodas al poder gestionar las compras desde casa. Es tal el grado de influencia de la digitalización en la literatura que incluso los críticos literarios de los medios de comunicación se han visto sustituidos por Internet. Esto se puede comprobar con una simple pregunta, cuando queremos leer un libro, ¿buscamos la opinión de un critico literario o las opiniones online de otros usuarios que ya lo hayan leído? Es decir, que además los lectores intervienen en el proceso de promoción de un libro, porque con sus comentarios incentivan o perjudican la lectura y compra de una determinada obra.

Pero quizás uno de los aspectos donde más se nota el cambio de formato de los libros es en el precio. Al tratarse de libros electrónicos hay una serie de costes que desaparecen como son los de impresión, almacenamiento o distribución. Todo ello ha derivado en que la sociedad en general tenga presente la idea de que un libro electrónico siempre ha de ser más barato de lo que sería o es su versión en papel y tienen razón, aunque los editores piensan que se han exagerado las posibilidades de ahorro y las expectativas de precios (Cordón et al., 2011: 199-202).

La mayoría de los lectores que compran y descarga libros electrónicos han aprendido dos cosas: el valor que asignan a la propiedad de un archivo digital y, por tanto, el valor que le dan es mucho más bajo que el de un objeto físico, y que la versión digital del libro impreso es, muchas veces, una versión empobrecida de éstos, y además protegido por un DRM impide convertir el libro" (Cordón et al., 2012:105).

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