jueves, 8 de enero de 2015

Los primeros dispositivos lectores del mercado

En la época en la que se llevó a cabo el Proyecto Gutenberg, los ordenadores no estaban tan extendidos como ahora y los prototipos de tecnologías similares se estaban desarrollando en la la División de Investigación de Xerox Corporation, pero nunca llegaron a salir del laboratorio. Con el paso del tiempo los ordenadores salieron al mercado y se fueron haciendo un hueco en la sociedad, fueron los primeros soportes en los que se leían los libros electrónicos. Pero había un problema y era la movilidad, por lo que se hizo necesario buscar una alternativa. Más tarde surgieron lo que algunos autores ya han bautizado como e-cunables, los primeros dispositivos tecnológicos de la historia cuya única finalidad era ser usados para leer libros electrónicos.

En 1998 (aunque la fecha difiere en un año dependiendo de que obra consultemos), aparecen los primeros eBooks propiamente dichos. El SoftBook de la empresa SoftBook Press INC y el Rocket Ebook de NuvoMedia INC, las dos compañías estadounidenses. (Cordón et al.,2012:253).

SoftBook
Fuente: www.admiroutes.asso.fr/               
El SoftBook era considerablemente grande si lo analizamos desde nuestra perspectiva, ya que tenia unas dimensiones de 22x26,7x3,3 centímetros. Su pantalla de 6x8 pulgadas contaba con una resolucion de 680x510 y utilizaba la tecnología LCD. Pesaba en torno a 500 gramos y estaba financiado por Random House y Simon&Schuster”. También contaba con 8Mb de almacenamiento, batería de 5 horas de duración, teclado virtual en la pantalla, niveles de gris o menús contextuales. Los documentos se traspasaban utilizando un módem que estaba directamente conectado a Internet y, en lo referente a los formatos, permitía leer en HTML y OEB e incluía un programa para convertir los documentos de Microsoft Word. Su precio no era muy asequible ya que rondaba los 600 dólares, que se quedaban en 300 si el usuario una suscripción mensual de 20 dólares.

Rocket eBook
Fuente: bibliotecno.com 
Por su parte el Rocket Book tenía unas dimensiones de 12,7x19x3,7 centímetros. Su pantalla era de 4,5 x 3 pulgadas con una resolución de 480x320 y utilizaba tecnología LCD monocromo. Pesaba más de medio kilo y lo financiaban la cadena de librerías Barnes and Noble y el gigante de comunicación Bertelsman. Su capacidad de almacenamiento era de 4 Mb y batería de larga duración que podía llegar a las 33 horas. También contaba con menús textuales, teclado virtual en pantalla, un puerto de conexión para PC o Mac y permitía tomar notas a mano con el dedo o un lápiz táctil. En cuestión de formatos, utilizaba exclusivamente el EB de lectura, que es un formato propietario (que veremos más adelante lo que significa). Su precio era también era bastante elevado, aunque menos que el del anterior, rondaba los 400 dólares.

Pese a sus diferencias, estos dos lectores tenían en común que ninguno usaba tinta electrónica, y que sus pantallas LCD provocaban fatiga ocular, aunque la publicidad destacaba que permitían leer en habitaciones oscuras”, tenían precios muy elevados y ofrecían catálogos bastante reducidos (Cordón et al., 2011:147-149).

Tras ellos, vinieron infinidad de dispositivos, cada vez más modernos, hasta llegar a los que tenemos hoy en día. Los iremos descubriendo en los siguientes apartados de este trabajo.

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